AMANTES

Sentados en la pequeña mesa junto a la ventana, veían pasar a los transeúntes, despreocupados en apariencia, sin advertir su presencia. Dentro, ella le cogía las manos y él se dejaba llevar. Ella lo miraba apurando las últimas...

Piel de algodón

“Tu piel es suave como el algodón”, le decía a mi hijo de dos meses, tumbado en la cunita. “Tu piel es suave como el algodón”, le decía a mi hijo de dos años, dormido en su camita. “Tu piel es suave como el algodón”, le dijo mi hijo a su madre acariciándole la cara....

Lágrimas de otoño

La recuerdo sentada en aquel banco. Fue en primavera cuando la conocí, el blanco brillante, como su cara, dulce y sonriente. Sus piernas, fuertes y bien torneadas, una sobre otra. Excitaba solo mirarla. Vino el verano y pasábamos las tardes, charlando, contándonos...

Olor a cardenales

El rocío de la mañana mojaba mis pies por donde pasaba. Caminé por aquellos andurriales hasta que tropecé con una casa singular rodeada de gladiolos, azucenas y lirios. Además, el aroma de lavanda se esparcía en el aire al rozarla con las manos. Pero sobre todos...

El olfato

Cada mañana, para ir al trabajo, ella pasaba por el parque. Sentado en un banco, él esperaba su presencia que le alegraba al alma. Ella iba siempre contenta, con el paso firme, su falda por encima de la rodilla y una amplia sonrisa que hacía que todos los hombres se...

Tres rosas

El sol invernal entraba por los grandes ventanales de la cafetería y un pequeño rayo se posaba encima de la rosa que, indefectiblemente, llevaba el hombre a la mujer todos los domingos. Pasarían de los ochenta, pero iban impecablemente vestidos. Un día llegó y...

Déjate llevar

Déjate llevar, decía una voz en mi interior. Mi cabeza daba vueltas, cansado, mareado, agotado. Tan cansado estaba que no podía caminar. Déjate llevar, me seguía diciendo. Me senté y cerré los ojos un momento. Saldría a volar, saldría a nadar, saldría a reír, a...

Beso robado

No sabía cómo hacerlo y aquélla era la única forma que se me ocurrió. Sus labios me supieron a gloria y su mirada, extrañada, aunque la esperaba, me dolió. Yo la veía cada tarde llegar corriendo y, a mi altura, se paraba a mirar el mar. Yo estaba sentado, detrás y...

El maletín

La verdad es que desde pequeño me atrajo la medicina, seguramente influenciado por el metge Monfort, que vivía cerca de mi casa, en el número uno de la misma calle, al lado del Porxet, una de las entradas al pueblo en tiempos antiguos. El metge era hombre serio,...

El farolero

La tarde empezaba a debilitarse empujada por la fuerza de una noche que avanzaba sigilosamente. En los días de invierno era ésta la gran vencedora en el cómputo diario. Por su parte, la temperatura, que se había mantenido a duras penas por encima de los diez grados,...

Paseo por el pasado

Cuando llegué, estaba dentro de la caja. Habían desmontado la cama niquelada, la que él había comprado para casarse. Al lado, mi abuela, mi madre y mis tíos. Los besé a todos y me quedé mirándolo otra vez. Cerré los ojos y en esos momentos me vinieron a la mente...

Tarde otoñal

La tarde tocaba a su fin y la gente empezaba a marcharse después de una tarde de paseo otoñal. Los jóvenes iban en cuadrillas armando jarana y los mayores, con sus pasos pausados y calmados, bajaban las escaleras hacia la salida. Pocos eran los que aún seguían...

Noche mágica

Salí del colegio contenta porque esa noche iba a ser muy especial. Cuando mi padre no estaba, me iba sola, pero mi casa no estaba lejos. Llamé a mi vecina Lola, una mujer joven y muy guapa. Ella tenía llave de casa, pero yo prefería quedarme hasta que llegara papá. A...

El molino de harina

Desde fuera apenas era una casa, más pequeña de lo normal. El río se desviaba por medio de unas trampillas y la atravesaba desde abajo. Cuando estuvo más cerca, miró y vio una rueda horizontal que giraba a toda velocidad unida a un eje vertical que subía hacia arriba...

Sentado en mi calle

En mi calle crecí, jugué y aprendí a leer en la escuela. Sentado en mi calle veía a la otra crecer Al principio unos chalets, alrededor de los cuales se formaron las calles: El chalet deL’Ereta, el de les boles, la fábrica de sombreros, la Hidroeléctrica. Apareció la...

La chimenea

Los gritos de dolor de la mujer delataban un parto lleno de miedo y al mismo tiempo de esperanza. “Que sea un niño por favor”, se repetía Josefa sin parar. Las mujeres la miraban con compasión y atendían su evolución cuchicheando en voz baja para que no las pudiera...

Las glosas emilianenses

La vista, que al principio se paseaba entre naranjos, empezó a divisar viñedos y el cielo, antes azul, se tornó blanco y gris oscuro por momentos. La temperatura fue bajando y cuando llegamos, parecía que estábamos en otro país, en otro mundo, en otro tiempo. El...

La bodega misteriosa

A mí me gustaba bajar a la bodega vieja donde estaban las barricas de madera, donde el vino dormía. Yo no hacía ruido para no despertarlo, pero a veces, el abuelo bajaba y lo despertaba. – ¿Por qué despiertas al vino, abuelo? – Las impurezas se van...

La prima Aurora

A la otra parte, bajando a la izquierda, empezaba la calle el metge Monfort, más abajo la carnicería de les Coquetes y el molinet del Almirante, Vicente Cabedo. El Chato tenía también carnicería y por supuesto estaban los comestibles de Fuset. Antes de él estaban los...

Bendita infancia

Aquella mañana, cuando se despertó, se miró al espejo y vio que el niño había desaparecido: era todo un hombre. Y se entristeció. Intentó recordar qué hacía allí pero le fue imposible. Salió y se sentó frente a la ventana. Fuera, unos niños jugaban en la calle. Un...